martes, diciembre 18

La vida esta hecha de deseos


Hace muy poco, una amiga me decía que no creía en los deseo, pues muy pocos de estos se le habían cumplido. En especial aquel que pidió por la salud de una familiar muy cercano. Es difícil entender muchas veces por que, en ocasiones, las personas que mas amamos, tienen que partir de este mundo. No siempre deseamos lo mejor, pero es difícil saberlo, pues - por naturaleza - pensamos solo en nosotros y no en los demás.


Mi sobrino Francisco me pregunto por que las personas tienen que morir; y yo le conteste que es parte del ciclo de la vida, por que muchas veces el cuerpo no va a durar para siempre, y la persona merece un descanso natural. Cuando medito sobre un tema, muchas veces me viene a la mente las cosas que he leído, en especial aquellas ideas que han surgido de la mente del Profesor Tolkien.


Explica que la muerte no es un mal, si no mas bien un don, que ha otorgado Eru a los hombres. Un don que les permite tener control de su propio destino y forjarlo a lo largo de los pocos años que permanezca en Arda. La idea de la muerte como una maldición proviene del primer señor oscuro - Morgoth - que engaño a los hombre para que buscaran algo que no les correspondía.


Los deseos, nacen del corazón, muchas veces, y son estos los que nos impulsan a buscar nuevos horizontes. Cuando un deseo nace de la razón, pierde esa fuerza que lo impulsa con el tiempo, y puede llegar a convertirse en obsesión. Por otro lado los deseos son parte de nuestra vida diaria, aquello que añade un sabor especial a nuestras acciones diarias.


¿Que seriamos sin esos diarios deseos? No podríamos llevar a cabo las metas que nos planteamos y nuestra vida estaría carente de la luz que llevamos dentro. Cuando soñamos, nuestros deseos se presentan de manera gráfica, para que tomemos conciencia de ellos.


Sueños y deseos son algo que no pueden evitarse, algo con lo que tenemos que vivir, aprender a escuchar, aprender a seguir, y también luchar por ellos. No dejen de desear, y menos ahora en navidad, donde todos los deseos pueden hacerse realidad.

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Labrado en la piedra por Durin Bombadil