viernes, diciembre 14

Psicosis



Acababa de llegar a casa, cuando me di con la sorpresa que las luces estaban todas apagadas, y todo estaba en silencio. Para los que conocen el bosque viejo, sabrán que la luz apagada equivale a casi tanto como entrar en el circulo de los tumularios - a menos que haya luna llena - donde se ve poco y uno siente que lo están acechando.


Pero al ir aproximándome, escuchaba poco a poco una canción bastante conocida, y reconocí que era una película lo que mantenía en tensión a la familia. Bastante apropiado, con las luces encendidas y el audio bien ecualizado, estaban viendo una de las obras maestras del genial Hitchcock.


Cuando fue rodada esta película, hacia un buen par de años que ya se hacían las películas en colores, pero este director - bastante fuera de serie - decidió que el suspenso solo podía ser trabajado en blanco y negro. Si revisan el resto de películas de este genero, son muy pocos los directores que han tomado este riesgo; una de las razones, tal vez sera, que la sangre no se ve bien así.


Para los que no han tenido la oportunidad de verla, o peor aun - y en un caso extremo - han visto la versión moderna... pues debo advertirles que aun no han visto, si no es la mayor, una de las mas grandes películas de suspenso. Muchas de las tomas o encuadres, se utilizaron luego como patrones para películas hoy en día.


La escena de la ducha, es uno de los momentos de mayor suspenso, cuando uno ve el horror, pero logrado sin necesidad de grandes derroches de sangre ni de efectos. Si recuerdan, el hilillo de sangre que aparece basta para dejar la sangre helada a cualquiera.


La película tiene como parte culmine a la joven que ha bajado al sótano y encuentra a la verdadera señora Bates... escalofriante. También queda para la posteridad que para los que ven la película por primera vez, muchos cabos sueltos, recién empieza a desenredarse al final de la película. Momento genial cuando la cámara hace un encuadre de Norman, y este piensa para si mismo, que debe ser tan inocente, que crean que no mataría ni una mosca.


Teníamos un profesor, cuyo semblante - cuando se molestaba - se asemejaba mucho al de Norman Bates. No había quien no se asustara. La escena que aun me sigue crispando los nervios es la muerte del detective a manso de la señora Bates, y su posterior caída por las escaleras... brrr, miedo.

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Labrado en la piedra por Durin Bombadil