sábado, marzo 1

Sin Sentimientos

Y aquí me tienen nuevamente, ya un poco tarde - no tanto - por la noche escribiendo sobre aquello que esta dentro de mi cabeza, y que de vez en cuando se escapa y se desliza entre mis dedos; y se filtra a una hoja de papel o a la pantalla.

Hace poco veía una película, en la cual el personaje - en un futuro no tan lejano - había suprimido por completo sus sentimientos, para lograr una estado mas perfecto de su propio ser. En esta ocasión no comentare la película, tal vez mañana, si no me adentrare en los pensamientos que genero en mi, y que por algún motivo, aun están dando vueltas aquí en lo profundo de mi ser.

Como les decía, para lograr un equilibrio, la persona se inhibe de sentir, de enfrentar cualquier sentimiento; en fin logra apagar - como si eso fuera posible - todo aquello que lo distrae. Pero la película también nos demuestra que los sentimientos no se pueden bloquear, pues es la escencia del ser, es aquello que nos distingue de cualquier otro animal y nos convierte en personas.
En estos días de espera, he estado algo así como a la deriva, por días, y muy metido en mis propios asuntos, en otros momentos. Se que no hay forma de encontrar el balance necesario; pues muchas veces - mas de las que quisieramos aceptar - solo cuando nos dejamos llevar por los sentimientos, han ocurrido los mejores y mas importantes momentos en nuestra vida.
Recuerdan al personaje de Data y Star Trek, todo lo que tiene que pasar cuando no puede desconectar su chip de sensaciones. Así me gustaría, poder apagar mis sentimientos de vez en cuando, poder dedicarme a las cosas que me gustan, sin que nada me perturbe. Pero que se le va hacer; somos humanos, y esa es nuestra principal fuerza también.
Por cierto, mi buen amigo Finrod me sugería que publicar mi propio articulo en mi blog, pues a fin de cuentas, era de mi propia autoría. Pero ya hace un buen tiempo, yo colgué el artículo acá: http://elbosqueviejo.blogspot.com/search/label/Hojeando%20el%20Libro%20Rojo
Solo que faltaba la imagen de rigor, que nos hace recordar tan bien esa entrevista entre dos grandes.

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Labrado en la piedra por Durin Bombadil