martes, abril 15

Al este del paraiso


Ahora que ya ha pasado un buen tiempo, y he olvidado esta sección, debo retomarla luego de ver a un digno representante de los tiempos esplendorosos de cine. Estamos hablando de mediados del siglo pasado, cuando las películas solo se conseguían filmadas de la mano de grandes maestros y actores geniales.


Con esta película, el siempre recordado James Dean, se dio a conocer en las grandes pantallas, traduciendose en un amor que perduraría a través de los años. Con una imagen que lo inmortalizaría luego en su segunda película - rebelde sin causa - de muchacho duro que quiere enfrentarse solo al mundo, pero al mismo tiempo, no permite que nadie se le acerque. Estos fueron, al mismo tiempo, los tres personajes que desarrollo en las películas que hizo; siempre distantes, duros con los demás, pero muy frágiles en su interior.
Durante mucho tiempo muchos confundieron su apariencia con el personaje que caracterizo Marlon Brandon en The Wild One - me incluyo en el grupo - pero viendo ambas películas y la trayectoria de ambos actores, se puede ver que eran personajes diferentes. Tal vez con los mismos problemas, pero de diferentes épocas y diferentes respuestas.
Un James Dean intentando ser un buen hijo, y a la vez, lidiando con los problemas de la familia y su padre. Y digo intentando, pues su carácter destructivo le impedía ir mas allá de lo que el podía dar. Su interpretación en esta película, así como es Rebelde sin causa, marco la pauta para muchos actores duros, jóvenes rebeldes que sin abandonar su lado humano, intentaban llevar una vida hacia un destino propio.
El ciclo se cierra trágicamente luego de rodar Gigante, donde nos demuestra una vez mas que lo suyo eran los papeles trágicos. Como muchas superproducciones de la época, el reparto es compuesto por lo mejor, en una historia plagada de matices y de historias entrelazadas, que componen un cuadro genial.
Genial es el recordar la escena cumbre, cuando el muchacho, ingresa al cuarto de su padre convaleciente, y deciden compartir secretos sobre cada uno; diciéndose al oído cosas que nadie mas habrá de saber. Una película que merece ser vista, y un grato recuerdo de James Dean

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Labrado en la piedra por Durin Bombadil