domingo, julio 5

Un nombre, una personalidad

La elección de un nombre, dentro del universo de la Tierra Media, muchas veces conlleva entender mucho de las diferentes lenguas que el profesor Tolkien invento, y que las diferentes razas utilizan en este vasto universo que muchos podemos visitar en sueños. Mi caso es algo diferente, y no por tener menos amor por los bellos idiomas que el profesor invento, sino por no querer ahondar en un secreto que se mantuvo desde un comienzo y es la extraña y compleja lengua de los enanos.


Desde la primera vez que leí sobre el personaje que los pequeños Hobbits encuentran en el Bosque Viejo, la idea de un lugar en la Tierra Media solo era concreta a través de este ser, que no solo ayudo con sabios consejos, sino también de manera efectiva en momentos de apuros. Existe un halo oscuro en lo que se refiere a su verdadera naturaleza, así como en la extensión de su poder, o edad. Siempre me ha gustado la idea de ser señor de un lugar, pero al mismo tiempo no tener control absoluto sobre las cosas, pues siempre me gustaran los cambios. Pero todo ello es explicado de la forma mas contundente y extraña, cuando Frodo pregunta por quien es:


-¿Quién sois, Señor?
-¿Eh? ¿Qué? - dijo Tom enderezándose y los ojos le brillaron en la oscuridad-. ¿Todavía no sabes cómo me llamo? Esa es la única respuesta. Dime, ¿quién eres tú, solo, tú mismo y sin nombre? Pero tú eres joven, y yo soy viejo. El Antiguo, eso es lo que soy. Prestad atención, amigos míos: Tom estaba aquí antes que el río y los árboles. Tom recuerda la primera gota de lluvia y la primera bellota. Abrió senderos antes que la Gente Grande y vio llegar a la Gente Pequeña. Estaba aquí antes que los Reyes y las tumbas y los Tumularios. Cuando los elfos fueron hacia el oeste, Tom ya estaba aquí, antes que los mares se replegaran. Conoció la oscuridad bajo las estrellas antes que apareciera el miedo, antes que el Señor Oscuro viniera de Afuera.

Adoptando el mismo misterio - cosa que siempre ha sido parte de mi - responderé de la misma forma, añadiendo que una respuesta mas clara esta encerrada en la traducción del pequeño versillo que el buen Tom recito:

El viejo Tom Bombadil es un sujeto sencillo,
de chaqueta azul brillante y zapatos amarillos.
Nadie lo ha atrapado nunca, Tom Bombadil es el amo:
sus canciones son más fuertes, y sus pasos son más rápidos.

Para la elección del nombre, no había duda alguna en la raza escogida; y es que desde lo profundo de mi ser, la roca me llama, como parte de mi trabajo, y un nombre enano debía elegir. A pesar que tenia para escoger entre mas de 13 nombres, por todos conocidos; decidí adoptar el del primero de todos, señor de Moria, y considerado por muchos como inmortal, pues sus descendientes siempre adoptaron el mismo nombre. La razón era simple, se habla mucho del primero de los padres, pero nada se sabe de sus andanzas o hazañas; quería yo descubrir, a través de mi propia vida minera, que significa vivir de la roca y por la roca.

El profesor me dio un regalo muy especial al permitirme descubrir que mis sueños, desde muy pequeño, no eran tan inverosímiles, y que al cerrar los ojos podía recorrer un lugar llamado la Tierra Media, sin importar donde o con quien me encuentre. Siempre ha sido un honor para mi, hablar con la pasión que me caracteriza, sobre un escritor, que no solo se limito a crear un mundo mágico y especial, sino que unió de una u otra forma, pensamientos tan dispares, en personas tan diferentes, por todo el globo, con la idea de una verdadera vida armoniosa.

La Sociedad Tolkien Peru, no solo nos debe agrupar - tantos y tan diferentes razas - también debe promover ese pensamiento que el profesor nos dejo a través de sus novelas, una vida en armonía, buscando siempre lo mejor para cada uno. Es también, creo yo, un deber promover e incentivar las nuevas ideas que cada miembro pueda tener, dándole la debida importancia; siempre buscando en la literatura nuestro punto convergencia, pues es con la lectura, que nuestra vida alcanzara mayores y mejores metas. Debemos promover la lectura allá donde vayamos.

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Labrado en la piedra por Durin Bombadil