viernes, junio 9

Bitacora del capitán 01

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La guerra va cada vez peor, los "enemigos" casi controlan todo el sistema solar; pero la resistencia de los que quedan es férrea. La colonización de los planetas fuera del sistema solar, es ahora un proyecto avanzado, la burocracia militar y la falta de inversionistas ha quedado relegada. La noticia de un combate cerca a Saturno preocupo a todos; obligando a restringir viajes y operaciones a las bases secretas en las lunas de Júpiter. Dejo estas anotaciones esperando que el alto mando pueda entender mis razones y me permita volver a casa al terminar todo esto. Estar acusado de traición, tener la cuerda de una corte marcial y haber perdido el grado de almirante no es algo que pasó todos los días.
Solo mis oficiales saben de los extraños cambios que le han ocurrido a mi crucero... bueno solo ellos quedaron de la tripulación, además de los científicos que vinieron con la doctora y el profesor. Mi encuentro con los "extraños" fue fortuita; en circunstancias diferentes solo habría hecho fuego antes de cualquier dialogo. Son la misma raza que nuestros enemigos, pero se les llamaría "rebeldes" en nuestro léxico. Ahora somos colegas luchando en esta guerra casi perdida - ellos llevan mas tiempo en ella, y aun tienen esperanzas.

Raptar a la doctora no fue fácil de decidir, pero era eso, o esperar que sus logros cayeran en manos del enemigo. Como puedo explicar al resto, que mi nave posee ahora la tecnología de nuestros enemigos. Yo solo soy capaz de guiar, armar y operar todos los sistemas de esta complicada nave espacial desde este puesto de mando. La nano-tecnología de auto reparación funciona de acuerdo a mi estado de ánimo; al igual que las armas, como si fueran parte de mi cuerpo.

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Acabo de dejar a todo el grupo en Marte; Malackay - mi primer oficial - se negaba a dejarme al inicio. Solo al reiniciar el viaje pude detectar que la doctora estaba a bordo; la central responde a mis pensamientos, y puedo realizar diagnósticos más rápidos. La falta de tiempo y el hecho que tenemos un antepasado en común me convence de no arrojarla al espacio.

La doctora trabaja en su propio proyecto, los días pasan lentos en este crucero. Ahora puedo comprobar que las advertencias de los extraños eran exactas. La enfermedad desarrollada en mi cuerpo impide un rápido avance en la reconstrucción de la nave, que bien podría pasar por un pedazo de hojalata. Tal vez esa sea la razón de no recibir ningún ataque.

Usando la gravedad el sol pienso usar la maquina del doctor Gausauur. Viajar en el tiempo no ha de ser divertido, pero no puedo echarme atrás. Debo admitir que estoy muy enfermo - con poco tiempo de vida - pero regresar poco menos de 500 años y buscar a mi ancestro por ayuda, será mi última misión.
Labrado en la piedra por Durin Bombadil