Acá me encuentro, viajando a la mina, desde la fría Oroya hasta las alturas de Animon. Escribo desde el camino con el corazón en mi dulce brujita, y en mi pequeño Miguel Ángel.
Mientras subo a las alturas, mi pensamiento sólo está junto a ellos. Pronto podré verlos, estrecharlos entre mis brazos, y engreirlos. Los quiero mucho mis amores.
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