sábado, octubre 13

Una triste partida


Esta nota se origina a raíz de la partida desde los puertos grises de nuestro querido tío Pancho. Hoy domingo 7 muchos en Lima están reunidos para llorar la partida, de esta tierra donde los hombres forjan su propio destino con sus acciones. Pero no debemos estar del todo tristes, sabemos que nuestro bienamado y siempre cordial amigo ha partido en un navío hacia las tierras imperecederas; a un lugar de paz y esperanza, en donde nos volveremos a reunir llegado el momento.

Si buscamos en nuestra memoria, sabemos que nuestro primer encuentro con el tío Pancho – en una fecha que no podemos establecer – fue tan divertido y extraordinario como aquel que tuvieron una tarde el pequeño Bilbo y Gandalf. Si recuerdo que fue lleno de preguntas sin formular, y grandes historias para escuchar, provenientes de un pasado tan lejano pero tan real que siempre intrigaron a quien quiera que las escuchara.

En la Tierra Media él seria si duda uno de los magos que llegaron para instruir y ayudar a los hombres pero que no partieron al fin de la tercera edad. Con grandes conocimientos y habilidades sin revelar; de apariencia tranquila y bonachona, siempre dispuesto a ayudar, yendo y viniendo de aquí para allá.

Si nuestras aventuras en la bicicleta tienen un inicio, sin duda es con las anécdotas e historias que quiso él revelarnos. Siempre lo recordaremos como un gran amante del deporte, montado en su bicicleta, recorría todos los caminos de Lima, sorteando el tráfico, y más de una vez a los perros de la calle. Los últimos años, por su salud y no por propia voluntad tuvo que dejar de recorrer los caminos, lo que trajo cierta melancolía a su vida.

Sus apasionadas ganas de vivir, y siempre la búsqueda de nuevas cosas, hizo que desarrollara un interés especial por los crucigramas. Todos los domingos se sentaba a la mesa con El Comercio abierto, dispuesto a terminar el intrincado sistema de palabras cruzadas que se presentaba.
Donde quiera que este, los caminos lo llevaran a recorrer nuevas grandes distancias. Sus paseos tal vez lo lleven a los jardines de Lorien, pero cuando pensemos en él será con nostalgia. Tío Pancho, a la distancia tu familia; nosotros, siempre te recordaremos

1 comentario:

Dinorider d'Andoandor dijo...

la ley de la vida le dicen, ayer estuve algo asi por una tía abuela

Labrado en la piedra por Durin Bombadil